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DIFERENCIA ENTRE AVALISTA e HIPOTECANTE NO DEUDOR.
Riesgos que se asumen por los hipotecados ante la entidad bancaria que otorga un préstamo.

Hoy en día y para poder comprar una casa, los futuros propietarios necesitan tener ahorrado entre un 20-30% del precio final del inmueble, cantidades de dinero de las que la mayoría de veces no disponemos. Muchas entidades financieras, para compensar esta falta de recursos económicos, exigen que un tercero avale la operación. El problema es que hipotecados avalistas  muchas veces no son conscientes de las implicaciones y riesgos que están asumiendo al tomar esta decisión. 

Las hipotecas al 100% y el uso masivo del avalista para conceder hipotecas permitieron que cualquiera pudiera comprarse una casa. Hubo padres que avalaron a sus hijos, abuelos que avalaron a sus nietos o amigos que hicieron lo propio para hacer un favor a un amigo... un favor que, en muchos casos, se convirtió en una auténtica pesadilla. Cuando el paro se disparó muchas las familias no pudieron hacer frente al pago de la hipoteca y la banca se lanzó contra ellos y quienes les avalaron para intentar recuperar su dinero. El avalista ha de responder con todos sus bienes, presentes o futuros, de la deuda contraída, convirtiéndose en las víctimas colaterales de los desahucios y en los olvidados del sistema hipotecario. 

"Avalar significa estar dispuestos a pagar la deuda hipotecaria completa que ha solicitado el titular más los gastos asociados. NO hay que avalar si uno no tiene el dinero suficiente para hacer frente a esta situación, pues arriesga su patrimonio presente y futuro".

Ahora ha comenzado a extenderse el uso de otra figura que permite a padres, abuelos y amigos echar una mano a quien quiere comprar una casa, pero limitando su responsabilidad. Se trata del hipotecante no deudor. Éste hipoteca su propia vivienda como segunda garantía de un préstamo hipotecario que firma un tercero. "Firma para permitir que el banco que concede la hipoteca hipoteque parte de su vivienda que se aporta como doble garantía. Por tanto, hay un solo préstamo hipotecario con dos garantías, la casa que compran los titulares hipotecarios principales y la del hipotecante no deudor".

¿Qué opción es la más recomendable? Lo ideal sería no recurrir a ninguna de estas figuras y esperar si no tenemos dinero suficiente para comprar una casa. Si de todos modos queremos comprar, conviene dejar claro que, en caso de impago de la hipoteca, tanto avalista como hipotecante no deudor responden frente al banco. "Ninguna de estas figuras es titular de la deuda, pero ambas responden de ella". La diferencia entre ambas es que el hipotecante no deudor limita su responsabilidad por ejemplo, a los primeros 10.000 euros de la hipoteca, de modo que una vez pagados, se extingue la responsabilidad del hipotecante no deudor. Se puede limitar su responsabilidad también al 50% del préstamo, a los 10 primeros años de la hipoteca, etc.

A pesar de que se suele hipotecar un porcentaje pequeño de la vivienda del hipotecante no deudor, normalmente lo que sobrepasa el 80% del valor de compraventa o tasación, el riesgo de perder esta vivienda existe. Por mucho que se hipoteque un 10%, en caso de impago, el banco podría instar la subasta por esta cantidad y si el hipotecante no tiene ese dinero, acabar viendo subastada su casa.

Antes de firmar nada, es necesario conocer en las implicaciones jurídicas y prácticas. Si confiamos en lo que nos explica el banco o pensamos que el notario nos lo aclarará el día de la firma, podemos arrepentirnos en un futuro y pagar este exceso de confianza incluso perdiendo nuestra propia vivienda.

 


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