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ARRENDAMIENTOS... ¿QUIÉN PAGA REPARACIONES Y/O AVERÍAS?
A pesar de que la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) recoge las obligaciones para ambas partes, debes saber quién ha de asumir unos gastos u otros, propietario o inquilino.

Cuando se alquila una vivienda, pueden darse situaciones desagradables entre el casero e inquilino en referencia a alguna reparación. La Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) recoge las obligaciones en este sentido para ambas partes, quién debe asumir unos gastos u otros, si bien no siempre queda claro cómo repartirlos. 

El casero debe pagar averías de lavadora, frigorífico, vitrocerámica o caldera, salvo que sea una avería mínima, como un piloto o un filtro, o si se demuestra que la culpa ha sido del inquilino. Generalmente, las averías las abona el propietario salvo por un mal uso o daño intencionado del arrendatario; mientras que el inquilino debe correr con los gastos de un mantenimiento normal, excluidas las averías. 

El inquilino debe pagar los daños que cause a la vivienda alquilada, como por ejemplo la rotura de un cristal, por eso recomendamos que se contrate un seguro especial para inquilinos: "Quien vive de alquiler se ocupa de los pequeños gastos de uso cotidiano, como cambiar una bombilla, arreglar la cadena del baño o la correa de la persiana... etc". 

Para concretar qué reparaciones debe hacer cada parte, os ponemos algunos ejemplos:

Responsabilidades del casero

La LAU dispone que el propietario está obligado a realizar todos los arreglos necesarios, sin elevar la renta, para conservar la vivienda “en condiciones de habitabilidad”. Incluye:

1.- Arreglo, renovación o sustitución parcial de algunos componentes de instalaciones de conducción de agua y desagüe.

2.- Mantenimiento y conservación del techo de la casa, suelos, paredes y chimeneas.

3.- Mantenimiento y solución de problemas de la instalación eléctrica, tuberías y calefacción.

4.- Sustitución y reparación del termo.

5.- Sustitución y reparación de averías en electrodomésticos, excepto si se trata de averías menores (un piloto, un filtro...).

6.- Plagas por mal funcionamiento de las instalaciones (tuberías, etc…). Las plagas ocasionadas por el mal uso o funcionamiento de los alrededores del edificio podrían ser responsabilidad de la comunidad de vecinos o, incluso, del ayuntamiento.

Gastos que debe asumir del inquilino

"Por su parte, el inquilino debe avisar al arrendador sobre la necesidad de reparaciones, facilitando su verificación directa, en el plazo más breve posible". Son su responsabilidad:

1.- La facturas de luz y agua generadas durante la prolongación de una avería en grifos y cisternas, ya que el inquilino se hace cargo de todo lo que puede medirse con contadores individuales (el agua, la luz, el gas, el teléfono...). Ante cualquier conflicto, NUNCA se debe dejar de pagar el alquiler.

2.- Cualquier desperfecto derivado de su mal uso de la vivienda por su parte.

3- Rotura de persianas, lámparas, cambios de bombillas, eliminación de orificios en la pared ocasionados por cuadros y pequeñas reparaciones derivadas del desgaste por el uso ordinario de la vivienda. Se considera "pequeña reparación" aquella inferior a 150€, aunque se puede pactar en el contrato cualquier otra cosa.

4.- Daños en la instalación eléctrica derivados de la sobrecarga por el mal uso de la red (conectar demasiados aparatos, utilizando mayor potencia de la que ofrece la instalación).

5.- El inquilino puede hacer reparaciones urgentes exigir el importe al casero después, pero debe comunicarlo previamente. Podrá hacer obras de conservación y mejora de la vivienda si el casero lo autoriza, siempre que sean obras menores y no modifiquen la configuración de la vivienda.

6.- Si es el casero quien realiza una obra que no pueda esperar hasta la finalización del contrato, el inquilino tendrá que soportarla, por muy molesta que sea. Ahora bien, si la obra le priva de poder usar una parte de la vivienda y durase más de 20 días, la renta deberá disminuirse en proporción a la parte de la vivienda de la que no pueda disfrutar.

En cualquier caso, ante una situación de conflicto, el inquilino ha de seguir pagando el alquiler, pues en caso de no hacerlo, el casero podría demandarle por impago de rentas y el tribunal entenderá si ha habido causa suficiente o no para llevar a cabo la resolución contractual así como del resultado de las posibles reclamaciones por los daños sufridos. Para evitar sorpresas los expertos recomiendan a ambas partes contratar algún seguro de hogar que cubra imprevistos, evitando desembolsos de dinero y disgustos.


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